Los avellanadores se ajustan a la broca, no se venden en juego fijo

2026-10-08

Tras el taladrado, el avellanador rompe el canto vivo del agujero para que no salte al manipular o montar. Las medidas siguen a la broca, de 3 a 150 mm.

Un agujero taladrado en vidrio tiene el canto vivo. Salta al mover la hoja, y vuelve a saltar cuando se pasa un herraje por él. Pasar un avellanador después del taladrado elimina ese canto, de modo que el bisel recibe el esfuerzo en lugar del borde.

Los avellanadores se ajustan a la broca y no se venden como juego fijo: un agujero de 22 mm necesita el que encaja en 22 mm, no el que venga en la caja. El rango sigue a las brocas, de 3 a 150 mm, y otras medidas se hacen según plano.

Encajan en taladradoras de vidrio y taladros de banco, y se cambian con la broca en el mismo husillo: taladrar y avellanar sin volver a montar.

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